Experiencia Yoga Consciente

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El cuerpo como hogar: una invitación a volver al presente

Durante la primera semana de Experiencia Yoga Consciente exploramos una pregunta simple y profunda:

¿Cómo estoy habitando mi cuerpo?

Muchas veces vivimos inmersos en pensamientos, preocupaciones, recuerdos o proyectos futuros. Sin darnos cuenta, pasamos gran parte del día alejados de la experiencia inmediata de estar vivos.

El yoga nos propone un camino de regreso.

Un regreso al cuerpo.

No como un objeto que poseemos, sino como el espacio donde ocurre nuestra vida.

Respiramos a través de él.

Sentimos a través de él.

Nos relacionamos con el mundo a través de él.

Por eso compartimos una frase que acompañó toda la semana:

El cuerpo no es algo que tenemos. Es el lugar desde donde vivimos.

A través de las asanas, la respiración consciente, las relajaciones y la meditación, fuimos desarrollando una capacidad fundamental: la de percibir lo que sucede en nuestro interior.

La neurociencia llama a esta habilidad interocepción, es decir, la capacidad de reconocer señales corporales como la tensión, la relajación, la respiración, el cansancio o la energía disponible.

Cuando volvemos a sentir el cuerpo, también volvemos al presente.

Y allí descubrimos algo valioso: no necesitamos cambiar lo que estamos viviendo para comenzar a habitarlo con mayor conciencia.

La práctica de yoga no consiste únicamente en realizar posturas.

Consiste en aprender a estar presentes.

A escuchar.

A percibir.

A habitar.

Quizás por eso una de las enseñanzas más importantes de esta semana fue comprender que volver al cuerpo no es una tarea extraordinaria.

Es algo que podemos hacer una y otra vez a lo largo del día.

Al respirar.

Al caminar.

Al detenernos unos instantes.

Al reconocer cómo estamos.

Porque cada vez que volvemos al cuerpo, también volvemos al presente.

Y cada vez que volvemos al presente, volvemos un poco más a nosotros mismos.

Práctica para la semana

Tomate unos minutos cada día para observar cómo se siente tu cuerpo.

Sin juzgar.

Sin intentar cambiar nada.

Simplemente escuchando.

A veces, el primer paso para transformar nuestra experiencia es aprender a habitarla.